Quedó grabado en su mente aquel cuadro del niño de ojos tristes presente en el pasillo. Aquellos ojos que le inundaba de miedo y le impedía estar en la casa cuando estaba sola.
Ahora, cuando el tiempo deja las cosas en su sitio, su imagen ha perdido la fuerza y aquellos ojos ahora se le antoja enfermos y llenos de ternura.
4 comentarios:
De pequeños cuando aún no entendemos muchas cosas ese tipo de miradas, de imagenes nos dan miedo, luego cuando alcanzamos a comprender lo que nos muestran lo vemos de forma distinta
El tiempo nos cambia tanto, todo. Sus ojos, sus ojos también han cambiado.
Una mirada llena de cariño. Besos!
La mirada de esos ojos te asustaba cuando no sabías leer ni en ellos ni en ti misma.
Hoy que te quieres y te conoces, los ojos amenazantes , se te antojan tristes.
Debe de ser cosa e la edad
que nos da seguridad,
un saludo
Publicar un comentario