lunes, 20 de diciembre de 2010

Por un puñado de euros.

Quiso acudir al programa: la verdad de su vida. Acompañada con su familia allegada, ilusionda, pensaba que su verdad no era maligna. El goteo de las preguntas empezó con ilusión, y cada vez que avanzaba comprobó que su verdad dañaba,  pero su ambición le hizo continuar hasta el final. 
La vuelta a su hogar, descubrió que ya no tenía lo que mas apreciaba, el cariño de los demás.