sábado, 27 de marzo de 2010

Deceso

Situada en el extremo opuesto de la vida, vivía en el precipicio de la muerte. Nunca alcanzaba a encontrar la estabilidad necesaria para ahuyentar sus temores que la vida, traicionera, le provocaba. Y aquel día, sin saber ni cómo ni por qué, cruzo la línea, aquella que siempre llevaba en la frente. Sin mas, saltó, y sólo quedó un recuerdo en aquella esquela que su seguro de decesos se comprometió a hacer cuando su vida ya no fuera vida, sino muerte.

9 comentarios:

Sakkarah dijo...

Es triste estar muerta en vida...Sé está así uno cuando le han dañado mucho.

Hay veces que me he sentido así; pero parece que siempre hay una resurrección.

Te deseo lo más bonito.

Un beso muy grande.

Isabel Romana dijo...

En ese punto en que se decide cruzar la línea, el dolor y la angustia son tan intensas que no hay más salida que traspasarla. No es cierto, sin embargo, que sólo quede una esquela, sino la estela (y sus secuelas) del dolor que dejó al arrojarse al precipicio. Un abrazo muy fuerte.

MTeresa dijo...

A veces se necesita mucho valor
para seguir viviendo,
la tristeza no es para cobardes.

Blanca dijo...

Hola,
Mira hoy no quiero comentar-
Estoy leyendo un libro precioso de Lou Marinoff, " Més Plató i menys proxac" Supongo que estará en castellano también.
Si no lo has leído te lo recomiendo.
Yo ya lo había leído pero hay libros que vale la pena volver a releer-

Te mando un abrazo muy fuerte-

Blanca dijo...

prozac

xd

El cadaver Exquisito dice... dijo...

libre por fin...

te sigo

mafalda dijo...

la muerte como aliada

Delgaducho dijo...

Es que cuando vives al borde del precipio es tan tentador y tan facil dejarse caer hacia el lado que nos lleva al otro lado...

Delgaducho dijo...

Es que cuando vives al borde del precipio es tan tentador y tan facil dejarse caer hacia el lado que nos lleva al otro lado...